Cojines infantiles originales hechos a mano

Volvemos a la infancia y por un momento nos preguntamos: ¿tuvimos cojines infantiles entonces? Claro que los tuvimos, es posible que no tan cómodos y originales como los de ahora, pero los tuvimos, y nos ayudaron en nuestro desarrollo físico y emocional. ¿Es posible que un objeto en apariencia tan insignificante tenga una función tan relevante?

Cojines infantiles originales

En los años iniciales de nuestra vida recibimos numerosos estímulos. Colores, formas e imágenes van adquiriendo significado con el paso del tiempo, un conocimiento que en gran medida determinará nuestro conducta en el futuro. Por ese motivo debemos estimular a nuestros hijos con incentivos que remitan tanto a actividades lúdicas como creativas. Nos referimos al deporte pero también a lectura o al aprendizaje. La decoración, en este sentido, juega un papel muy relevante. Por una parte incentiva el desarrollo sensorial, a través de los sentidos del tacto o de la vista, por ejemplo, y por otra, las habilidades psicomotrices. Con ellas nos referimos a la coordinación de movimientos como caminar, saltar o coger un objeto, que más tarde nos permitirán interactuar con otros niños y participar en los juegos colectivos. La decoración, por tanto, no solo ejerce una función estética. Es un elemento muy valioso para la formación del niño y su conocimiento del mundo. Los cojines infantiles aportan su pequeño grano de arena en esta tarea de aprendizaje.

Los cojines decorativos infantiles también pueden llevar su propia marca personal. La imaginación no tiene límites cuando se trata de diseñar un cojín distinto, original. Los dibujos, por ejemplo. A través de las imágenes aprendemos a conceptualizar y a identificarnos con los personajes reales o animados, y los valores que encarnan. Y lo hacemos al mismo tiempo que nos divertimos. Hablamos de nuestros animales preferidos, de personajes como Bob Esponja o de jugadores de fútbol. Incluso de palabras o frases que tengan un significado especial. Todo ello de acuerdo con la personalidad del niño Los cojines decorativos tienen muchas utilidades. Sirven para jugar a guerra de cojines, para conciliar el sueño, para hablar con ellos, para estrujarlos en momentos de pesar. Un cojín puede llegar a ser nuestro mejor amigo. Pero sobre todo crea un entorno cercano, seguro, donde el niño aprende a crecer de forma amena.

Cojines infantiles made in Spain

Cojín intanfil con forma de gota

Cojín intanfil con forma de gota

Cojín intanfil con forma de nube

Cojín intanfil con forma de nube

Cojín intanfil con forma de gota

Cojín intanfil con forma de gota

Cojín intanfil con forma de corazón

Cojín intanfil con forma de corazón

Cojín intanfil con forma de estrella

Cojín intanfil con forma de estrella

Cojín intanfil con forma de nube

Cojín intanfil con forma de nube

Cojín intanfil con forma de corazón

Cojín intanfil con forma de corazón

Cojín intanfil con forma de corazón

Cojín intanfil con forma de corazón

Los cojines infantiles con dibujos animados son los favoritos de los más pequeños. Desde muy temprana edad nos acostumbramos a ver películas de animación, a leer tebeos y comics, a hacer manualidades con los recortables y con ellos a conocer los colores y la realidad tridimensional, personajes que luego incorporamos a nuestro imaginario. Nos referimos al terrible Bob Esponja o al mítico Bugs Bunny o a los personajes de Disney. Quién no ha visto al entrañable Mickey Mouse o al Pato Donald en sus primeros balbuceos como infante. Claro que también podemos optar por otros dibujos más modernos. Nos referimos a la factoría Pixar y personajes emblemáticos como Nemo o Woody, el vaquero de “Toy Story” que se preocupa por sus amigos y mantiene unida a su familia. Incluso podemos dibujar sobre nuestro cojín favorito alguna de sus frases:”

¡Tienes una cita con la justicia, Tuerto Bart!”.

Las posibilidades son muchas. También tenemos a nuestros amigos de las “Tortugas Ninja” o los superhéroes de los comics, que encarnan valores como la solidaridad o la justicia. Los vemos y deseamos ser como ellos, y su compañía nos alivia. Nos protege en cierto modo del mundo cuando empezamos a averiguar que el mundo tal vez no era como habíamos imaginado. Podemos adquirir estos cojines decorativos infantiles en una tienda o diseñarlos nosotros mismos con una plantilla y algo de paciencia. Para ello nada mejor que una tela suave y unos rotuladores lavables para dibujar nuevos personajes. O paisajes. O cojines personalizados. Parafraseando al personaje de esa serie clásica de ciencia ficción, la inspiración está ahí fuera, pero también la podemos encontrar dentro de nuestro entorno. Hablamos de momentos significativos: de fechas, de fotografías que tienen un valor sentimental, de nombres propios, momentos que merecen ser grabados en nuestros cojines favoritos. Además de su cometido funcional, hacer más cómoda nuestra vida, nos recordarán lo que somos y significamos para otros. Personalizamos y damos un toque de distinción, de originalidad, al mundo de nuestro hijo, porque cada existencia es única. Y si somos imaginativos para decorar nuestro cojín, también lo somos para fabricar esos diseños únicos mediante la técnica de la serigrafía casera. Pero esto lo explicaremos luego, cuando nos adentremos en el mundo del bebé.

Cojines con formas para niños

Desde muy temprana edad empezamos a utilizar las manos para explorar lo que nos rodea. La curiosidad por los objetos nos permite descubrir sensaciones como el frío o el calor y nuevas texturas que formarán parte de nuestro proceso gradual de aprendizaje. Aprendemos a diferenciar entre lo sólido y lo líquido, si una materia es suave o áspera. Durante ese período de adquisición de conocimientos, averiguamos para qué sirven los objetos y cómo funcionan. Los dotamos, en definitiva de un significado.

Los cojines infantiles para niños tienen un papel importante en ese desarrollo, ya que no podemos dar significación a un objeto sin establecer previamente una relación afectiva con él. Y los cojines nos proporcionan esa sensación de confort, de cálido bienestar, de vínculo con el mundo, que necesitamos durante los primeros años. Los objetos nos afectan profundamente. Su sentido depende de nuestra capacidad de experimentación, los manipulamos, los tiramos al suelo, los abrazamos, y gracias a esas sencillas operaciones aprendemos a percibir esa facultad para modificar su estado. Y con ello llega el descubrimiento. Ahora, de momento, lo que vamos a descubrir son los cojines infantiles con formas.
No cabe duda que el niño, no solo juega por jugar, sino que aprende jugando. Tal vez esa capacidad es la que echamos en falta los adultos, la reelaboración del mundo con un poco de fantasía y una buena dosis de curiosidad. Los cojines infantiles con formas son perfectos para estimular su imaginación. Nos referimos a animales, a letras, a personajes de cuentos, a muñecos, a seres de ciencia ficción o a una simple nube. Los cuentos nunca pasan de moda y nuestra capacidad para inventar tampoco.

Quién no ha deseado dormir alguna vez bajo el manto protector de una seta-cojín o abrazarse a un pulpo o abrigarse con una serpiente anaconda de fieltro. Las posibilidades son múltiples. Si tenemos ínfulas de navegante nada mejor que un barco velero para llevar a buen puerto nuestros sueños o una isla desierta con su palmera estampada, porque a veces nos sentimos como un naufrago y necesitamos estar a solas con ese cojín que más que un cojín es un refugio a salvo de las tempestades. Hablamos de embarcar nuestros sueños y de digerir los contratiempos. Para eso lo ideal son los cojines para niños con formas de fruta, redondos si nos gustan las naranjas o en forma de corazón si preferimos las fresas. Hay frutas para todos los gustos y todas las realidades. Y todos ellos, sean frutas o serpientes, podrán convivir felizmente en nuestro dormitorio, porque los cojines infantiles no discriminan por razones de naturaleza o procedencia. Pero ahora vamos a centrarnos en los animales y las letras, ya que con unos y otros empezaremos a aprender un poco más acerca de nosotros y del mundo que nos rodea.
Los cojines infantiles con formas de animales son los más reclamados por los pequeños. Ya hemos mencionado al pulpo y a la anaconda para abrigarnos en los días del invierno. Pero las alternativas son muchas. Para diseñar nuestro propio cojín nada mejor que acudir a los personajes de los cuentos. Los personajes-animales se remontan a la tradición oral, a la época de las leyendas y las fábulas, de las narraciones satíricas medievales. Muchos de ellos encarnan, no solo valores, sino también enseñanzas morales. No es una mala idea crecer con un simpático búho, que en algunas culturas antiguas representa la valentía y la intuición, o con un león que, además de ser el rey de la selva, ha tenido el privilegio de ser el protagonista de muchas películas de animación. Si preferimos algo de humor podemos acudir a “Antz”, la hormiga más popular de todos los tiempos o a los entrañables pingüinos de la película “Madagascar”. Incluso podemos montar nuestro propio zoológico en el dormitorio, y jugar y aprender a desarrollar nuestras habilidades motrices con nuestros animales-cojines.

Las letras vuelven a ponerse de moda, aunque sea como objeto decorativo. Mientras los libros se arrinconan y las nuevas tecnologías se hacen presentes en las lecturas y los estudios de los niños, las letras resisten al asedio. Las vemos en cualquier rincón de la ciudad; como reclamo publicitario o como reducto de lo antiguo en los letreros de algunos comercios, por ejemplo. Quién no ha visto alguna vez: “Sastrería Hermanos Pisón, desde 1808”. Con ellas también podemos divertirnos aprendiendo. Desde muy pequeños ya empezamos a balbucear en un intento de expresar nuestras emociones o necesidades. Nadie duda del protagonismo de las letras y de su función comunicativa, por eso es tan conveniente tenerlas cerca y verlas como amigos inseparables. Así lo serán para el resto de nuestra vida.

Cojines con formas originales para bebe

Llega un momento en el que nacemos. Probablemente ya nadie recuerda ese preciso instante, ni siquiera los meses posteriores, cuando empezamos a gatear y nos caímos en el jardín o en el pasillo. Tampoco recordamos cómo nos sentimos la primera vez que nos pusieron en la silla bebé o cuando abandonamos el período de lactancia y probamos las primeras papillas. Olvidamos también cuando dijimos “papá” o “mamá” y nuestro padres esgrimieron un gesto de incontenible felicidad. No hay constancia en la memoria de esos pequeños momentos gloriosos. El paso por la primera infancia queda grabado en las fotografías familiares, en los objetos de nuestro dormitorio, los peluches, los cuentos, los puzles, las espadas de cartón que un buen día descubrimos en el desván de nuestra antigua casa. Entonces pensamos que tal vez existimos alguna vez después de todo. Y vienen las sensaciones de ese pasado que nos parece tan remoto.

Ya dijimos que la decoración no era solo un mero ejercicio estético, también participa en nuestro proceso de crecimiento y estimulación de los sentidos. No en vano, el dormitorio infantil es el primer espacio que exploramos, representa nuestro mundo en miniatura, el mundo interior, emocional, y el mundo exterior en el que jugamos, descansamos o nos reunimos con los amigos.
Hablamos de espadas de cartón o de peluches, de olvido y evocaciones, pero ahora nos vamos a referir a los cojines para bebes. Dicen que abandonamos nuestra condición de bebe cuando renunciamos al uso del pañal y empezamos a hablar y a convertir el duro aprendizaje de las caídas en una caminata más o menos segura por el parque de juegos. Aprendemos a deslizarnos por un tobogán del mismo modo que aprendemos a reconocer y a querer a nuestro cojín favorito. Cojines habitacion bebe hay muchos. Para escoger el más original nada mejor que acudir a la imaginación, ese poderoso aliado para cualquier tipo de circunstancia. Si el dormitorio infantil viene a ser un mundo en miniatura, nada mejor que el universo como motivo estético. Un cojín con forma de estrella o una media luna, que según las culturas antiguas representa la luz o el crecimiento, pueden ser buenas ideas como regalo de bienvenida. Incluso la vía láctea o nuestro sistema solar con sus planetas estampados, Venus, Marte, Júpiter, incluso podemos añadir al marginado Plutón, y colgarlos luego de la cuna del bebé a modo de atrapasueños.

Nos dormimos con los movimientos secretos del universo y nos despertamos con un cojín en forma de nudo o balón de rugby, uno de esos balones que aparecen en las viñetas de medio mundo, con sus costuras a un lado y ese color de torneo escocés. Pero si queremos dar un toque especial a nuestros cojines para bebe, nada como la moda vintage, y es que a veces lo antiguo pasa por lo más moderno e innovador. Cojines infantiles con forma de despertador antiguo o de radio o de automóvil americano de los sesenta. O simplemente al modo clásico, con sus bordados y texturas pasadas de moda, y esas formas un poco insípidas que recuerdan la infancia de nuestros abuelos. Los niños adquieren sus primeros conocimientos con el sentido del tacto, apreciando las formas, los colores de sus juguetes preferidos. Porque el cojín también es un juguete. Viene a ser como ese muñeco de trapo o ese peluche al que hemos puesto el nombre de Leo, nuestro compañero fiel en cualquier momento y situación.

Los cojines habitación bebe con un toque de originalidad y distinción pueden versar sobre múltiples temas. Uno de ellos se refiere a los objetos de escritorio. Pronto nos haremos un poco más mayores y pasaremos por la guardería o el curso de preescolar. Allí empezaremos a pintar y a colorear, y a emborronar las hojas en blanco con nuestras primeras letras. Allí esbozaremos nuestra incipiente vida social, nos pelearemos o nos partiremos de risa con nuestros nuevos amigos. Unos divertidos cojines con forma de lápiz o de sacapuntas pueden ser un buen modo de familiarizar al niño con el aprendizaje y sus primeros pasos en el mundo. Algunos de estos cojines infantiles podemos encontrarlos en cualquier centro comercial o en tiendas especializadas en complementos para bebé. Otros, podemos fabricarlos nosotros mismos. Un diseño sencillo no restará un ápice de originalidad, de atrevimiento, a nuestro cojín.

Cojines para bebes recién nacidos

Alguien se acerca a nosotros con cara de asombro y exclama: ¡ay, qué chiquitín! O nos mece mientras da pequeños paseos por una habitación. O nos da unos golpecitos en la espalda porque tenemos gases. Es muy posible que esa habitación sea ya nuestro dormitorio infantil. Nuestros padres se han preocupado de que ese espacio, el universo en miniatura al que nos referíamos antes, sea lo más acogedor posible. Frente a la ventana tenemos nuestra cuna y las paredes están pintadas con ese color cálido que invita al sueño y a la calma. En un lado del dormitorio tenemos nuestro coche, convenientemente plegado, para salir en las mañanas de primavera. Hay también un sonajero, un oso de peluche y nuestro cojín de recién nacido. Y más cosas. Es nuestro equipaje de salida al mundo. Y nada más asomar la cabeza ya empezamos a coger cosas. Cogemos el dedo de nuestro padre o nuestra madre o la primera galleta que nos dan para estimular el proceso de masticación con la aparición de los primeros dientes. Entonces comprendemos que hay más vida aparte de los purés.
Hablamos de las primeras comidas y también de cojines para los recién nacidos. Antes nos referimos a los cojines infantiles con formas de fruta para niños, ahora vamos a inspirarnos en los alimentos. Muchos diseñadores ya han tratado este motivo en sus trabajos decorativos, tanto para adultos como para los más pequeños. Para los recién nacidos podemos acudir a las socorridas galletas, o la panocha de maíz, con su aspecto de verdura oriental. Pronto mostraremos nuestra afición por los dulces, nos quedaremos embobados ante el puesto de chucherías, así que también podemos optar por los helados de cucurucho o los polos tan refrescantes en los días del verano. Un caramelo con una frase de nuestra propia cosecha o tomada de algún cuento infantil también puede ser una buena idea para celebrar la llegada de nuestro hijo.

Si la comida es motivo de inspiración, también lo es la naturaleza. Solo hay que mirar a nuestro alrededor y añadir un poco de fantasía. Una gota de agua, con rasgos animados, o un paisaje marino, con una docena de gaviotas sobrevolando el horizonte, formando en sus acrobacias el nombre del niño. No hace falta que el dibujo sea muy sofisticado, unos simples trazos bastarán para dar una idea de conjunto. Pero cómo confeccionar nuestro cojín hecho a mano.
Es un proceso muy sencillo. Si se nos da bien la costura podemos reciclar un pantalón vaquero o cualquier otra prenda y usarla como funda. Para aplicar nuestro motivo estético, por ejemplo, una estrella, utilizaremos una plantilla y dibujaremos su contorno sobre la tela. Luego empezaremos a coser dejando un espacio libre para introducir el relleno. Más tarde aplicamos los colores con un rotulador o pintura acrílica, que sirve para muchos otros materiales. Si queremos añadir detalles, los ojos o la boca de la estrella, más vale que nos hagamos con pincel. Incluso podemos coser trozos de tela con la forma deseada. También podemos plantearnos lo de la serigrafía casera y estampar un bonito y original diseño. Es un proceso algo más complejo, requiere paciencia y un poco de habilidad. Para ello nos tendremos que hacer con un marco y una pantalla en una tienda de manualidades. Luego engraparemos una malla al marco, una malla fina que permita el paso de la tinta a la tela del cojín. Entonces ya solo restará aplicar la plantilla. El grado de sofisticación de nuestro cojín dependerá, en todo caso, de los materiales disponibles y nuestra destreza.
No cabe duda que el nacimiento de un niño o una niña es una noticia que hay que celebrar. Una nueva vida aparece en el mundo, con todo su potencial para hacer el bien y prosperar como ser humano. Desde muy pequeños ya estamos aprendiendo y disfrutando de nuestro entorno. Por eso es tan importante crear un espacio que nos permita crecer y jugar seguros. Un espacio que probablemente no aparecerá en ningún catálogo o revista de moda. Porque será un lugar propio, hecho con los mejores materiales de los que uno dispone, que son los de la imaginación y la dedicación al hijo que acaba de nacer. Es muy posible que nunca recordemos el sabor de nuestra primera papilla o la primera vez que nos caímos en el parque. Pero si guardaremos en la memoria algo de esos objetos con los que convivimos en nuestra infancia, la casita en miniatura, el tren eléctrico y también ese cojín con forma de nube en el que estaba grabado nuestro nombre.

Cojines infantiles originales hechos a mano